Esa situación se da por la condición de ciudadanos en oposición a vivir en el campo, donde los chavales juegan entre ellos en la calle, es una manera de educar más, porque aprenden entre ellos a desarrollar competencias. Y cuando un padre envía a un hijo a alguna actividad, no lo hace sólo para que aprenda algo, sino para que esté entre iguales. Los progenitores les dan así más herramientas para que luego puedan vivir en esta sociedad tan dura. Les fcilitan más valores, más conocimientos para manejarse.
"Primero la pareja, después los niños", es una frase suya muy bonita, pero, ¿es realista?
Es que siempre nos han hecho creer que esto era imposible y que había que anteponer a los hijos. Pero colocarlos delante lleva al divorcio y a la separación, y no hacerlo hace que el hijo deje de tener a su madre al 100%, y le prepara para sus frustraciones en la vida de adulto. No se trata de un eslogan, es algo que debemos buscar, una medida de sabiduría.
Menciona brevemente el tema de los castigos físicos. En Venezuela, todavía se escucha mucho la frase: "una nalgada a tiempo". ¿Qué le diría a los padres que piensan así?
La violencia lleva a la violencia, y si a un niño se le pega él pegará, aunque no se le respete y aunque no va a entender porqué se le pega. El respeto supone algo muy importante y pegar es el fracaso de la palabra. A los niños les encanta hablar con los padres, y una estrategia radica en acortar la comunicación, nos calmamos y les levantamos el castigo luego. Pero no hay que excusarse, sino decirle que ya podemos comunicarnos. Así aprenderá, y es algo más eficaz que el castigo temporal.
¿Debe modificarse la educación de un niño cuando nos enfrentamos a una separación o divorcio?
No debería, pero lo que suele pasar a menudo es que cada parte de la pareja pretende ser el que más gusta al niño, y esto no es bueno, porque aunque haya separación, los padres deben seguir la misma línea.
¿Cuál debe ser el papel del amor?
Es un hecho inmediato, porque tenemos hijos cuando queremos y somos conscientes de esta decisión. Se supone que es una condición para tener un hijo. Por eso es difícil creer que un padre no pueda querer a su hijo. He visto situaciones en las que el niño es repudiado, pero cuando hablo de niños mayores.
¿Existen los padres ideales?
No, porque somos padres y por eso somos imperfectos como seres humanos. Hay que asumirlo, y saber que somos padres con buena conciencia. Si pensásemos que somos ideales, seríamos narcisistas. Estamos lejos de los padres idelaes, pero no por ello dejamos de ejercer de padres.
¿Cómo de urgente es este manual?
Es algo urgente porque en el mundo occidental, desde hace décadas, hemos pensado que los chicos pueden crecer sin educación. Los resultados no son buenos, y hay que tomar las riendas de la educación de los chavales. Una frase que podría resumir qué hay que hacer y el espiritu de la educación de los niños es: primero los padres y luego los niños.




