Aunque los hijos se programan, ¿es posible educar a una persona de 0 a 3 años, como usted plantea, con el ritmo que la mayoría llevamos hoy en día?
Perfectamente. Lo importante es no caer en las trampas de la programación y de ese ritmo de vida. Precisamente, esa planificación nos da un cierto sentimiento de culpabilidad, y pensamos que debemos procurarle toda la felicidad al hijo, porque ha sido algo que nosotros hemos querido. Este es un error grandísimo, le hemos dado el mayor regalo que se le puede dar a alguien: la vida. No hay que dudar a la hora de educar, es lo más importante, es preparar a un chico para que el día de mañana pueda vivir en sociedad.
¿Le exigimos demasiado a la escuela?
Pedimos demasiado porque pensamos que es un lugar donde los niños van a educarse, y no es así. Es un lugar donde adquieren conocimientos, y para ello, el niño tiene que haber sido educado antes de ir a la escuela. En caso contrario, no realizará ningún esfuerzo.
Incide en la necesidad de educar al niño en la etapa de 0 a 3 años. ¿Qué consejo le daría entonces a los padres que se ven obligados a dejarlo en un colegio o en una guardería durante prácticamente toda la jornada, porque no pueden atenderles debido a sus obligaciones laborales?
Les diría que necesitan tener una conducta educacional, por muy poco tiempo que pasen con sus hijos, y que no caigan en la seducción por el hecho de estar ausentes. La guardería ya se encargará de educar en lo esencial a los niños, porque saben hacerlo de forma más fácil. Lo que no hay que hacer es malcriarlos.
Por lo tanto, la calidad de la educación no esta reñida con el tiempo que le dedicamos.
La calidad no depende del tiempo sino de la visión que tengamos de la educación, de cuidarse de no malcriar al hijo, y de que éste se acostumbre a las condiciones en las que tendrá que vivir en sociedad cuando sea adulto.

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